sábado, 11 de marzo de 2017

Vuelta a las andadas. Pico Arroyetas

No hay nada más frustrarte en esta vida que tener lo que más anhelas al alcance de tu mano y no poder siquiera rozarlo. Así he pasado gran parte de este último año y medio, "encerrado en casa" por culpa de una lesión que no termina de remitir, mientras las montañas me miraban desde las alturas, preguntándose por que ya no quería disfrutar de su compañía. 

Bueno, pues el caso es que aunque no recuperado del todo, vuelvo poco a poco a dar guerra y a realizar pequeñas actividades que sin embargo me despiertan enormes emociones y me hacen creer que el final de este tunel puede estar ya cerca. 

Así que sin más divagaciones, os voy a enseñar la actividad que he hecho con la compañía de Gema, Marci y Natalia, amigos y compañeros de aventuras del Club As Cimas, que hoy me han privado de unas buenas horas de sueño, para regalarme un bonito ascenso al pico Arroyetas, en el Valle de Tena. 

El día ha empezado con un pequeño madrugón para ellos y en mi caso de empalmada del curro a la montaña. Así, nos hemos dirigido al parking de Espelunciecha en Formigal, desde donde hemos empezado el ascenso. 

Tras ponernos eskis y raquetas, hemos subido hasta la parte alta del telesilla de Batallero, donde hemos girado hacia la glera de Anayet, bordeando el pico Espelunciecha por su cara S-SE. 

Primer tramo de ascenso hacia Batallero 

Los tres mosqueteros con el Midi de fondo 

Glera de Anayet 

Gema y Natalia con la cumbre Campo de Troya al fondo a la izquierda

Antes del tramo final de subida a los ibones de Anayet, hemos cogido a nuestra izquierda el valle de ascenso al Arroyetas, donde nos ha tocado poner cuchillas, ya que eso no era hielo, sino una bonita superficie para pulir los cantos de los eskis y diamantes si te pones. 

Marci a punto de entrar en la pista de hielo 

Gema y Natalia de nuevo con el Midi de fondo 


Tramo de descanso, antes del apretón final al collado 

Pasado el tramo helado, hemos llegado al collado y minutos después a la cima. 


Marci con el Anayet (izquierda) y el Midi (derecha) de fondo

Sierra de la Partacua al fondo a la izquierda  y Punta escarra al fondo a la derecha 

Llegando a la cima 

Cresta hacia el vertice Anayet. 

Y nada, que contaros...satisfacción es poco. Volver a estar en la cima de una montaña tanto tiempo después y poder contemplar el paisaje ensimismado como un niño que ve por primera vez la nieve. La verdad es que son de esas cosas que no pueden describirse. 

Así que mil gracias a mis tres compañeros de aventura, y gracias a todos aquellos que en mayor o menor medida, me habéis regalado pequeños momentos rodeados de montaña y naturaleza, durante este año tan difícil. 

Espero que os haya gustado. Un saludo a todos y hasta la próxima, esperemos que dentro de poco. 




jueves, 25 de febrero de 2016

Raqueteando y disfrutando en el Valle de Tena.

Las montañas son bellas, pero aún más bello es poder disfrutar de ellas y compartir sus caminos con aquellos que te importan.

Este invierno, está siendo algo complicado, al no poder disfrutar del monte todo lo que me gustaría, por culpa de las lesiones. Sin embargo, los poquitos paseos que he podido realizar junto con Cris o con Eva, o visitas como la de este pasado fin de semana de algunos de mis antiguos compañeros y amigos de la Ruta Quetzal, me han permitido disfrutar de pequeños momentos de felicidad. Me han hecho recordar lo afortunado que soy, por vivir, aunque sea durante unos meses, entre estas montañas.

Así que aquí os dejo una pequeña muestra de este pasado fin de semana, disfrutando como enanos con las raquetas de nieve, a los pies de Peña Telera, en el Ibón de Piedrafita el Sábado y ascendiendo al Cuyaralet , en Portalet, el domingo. Gran fin de semana. 

Mil gracias por esta visita. Espero que podamos vernos de nuevo muy pronto. 


De camino al Ibón de Piedrafita  
Porque hacer el cabra es gratis...

Ibón de Piedrafita

Cristal e Irene disfrutado de sol mañanero 

Una nueva manera de entender la expresión "plantar un pino en el monte"

Raquetistas pofesionales 

Piedrafita Road 

Serpientes de agua entre el manto blanco 

En busca del horizonte 

Caprichos del viento 

Reflejos de libertad 

Nubes descarriadas en un día soleado


El retorno de las jedi  
Preparados para raquetear por Portalet 

Otra de los Beatles en el Pirineo

Cono volcánico del Anayet 

El siempre imponente Midi

Cima del Cuyaralet con el Anayet de fondo

Otra foto cimera

domingo, 20 de diciembre de 2015

Entre dos Mares -Descubriendo el Pirineo-

De todas las experiencias que vivimos, algunas permanecen en nuestra memoria como recuerdos imposibles de olvidar. Esta es la historia de una de esas experiencias. La historia de cómo un buen día decidimos recorrer los Pirineos, tocando las aguas del Mediterráneo, para 34 días más tarde, zambullirnos en las del Cantábrico. La historia de una travesía entre dos mares.



Todo empieza con un mensaje de Mario, que me propone hacer algún proyecto interesante y de cierta envergadura, aprovechando un mes y pico que tenemos los dos libre. De entre las ideas que plantea, me atrae la idea de hacer la Alta Ruta Pirenáica, la cual tenía ya en mente.

Tras un tiempo de preparación y con las mochilas llenas de ilusión y más quilos de los deseados, ponemos rumbo a Portbou, desde donde decidimos iniciar esta ruta. Llegamos de noche y caminamos los primeros metros de nuestra ruta, para dormir alejados del pueblo. Y a la mañana siguiente, despertamos con un bonito amanecer sobre las calmadas aguas del mar, que nos hace relajarnos y olvidar por un momento, que eso es solo el inicio del larguísimo camino que nos queda por recorrer.

Añadir leyenda

Desde ese amanecer, hasta el atardecer nuboso que nos recibió en Hendaya, caminamos mucho, sufrimos muchísimo, pero sobre todo disfrutamos infinitamente de nuestra gran pasión, la montaña. Anduvimos por bosques de mil colores, vestidos con sus mejores galas y por otros ya desnudos, donde sus hojas yacían cubriendo el suelo bajo nuestros pies. Ascendimos escarpadas y heladas cumbres y descendimos a valles escondidos y protegidos entre las mismas. Contemplamos ibones, cuyas aguas permanecen cautivas e inmóviles y poderosos torrentes de agua que se abrían paso entre las rocas. Oteamos horizontes despejados, donde las montañas parecían no tener fin y días en los que las nubes enraizaban en las profundidades de los valles, pareciendo que su sitio estuviese en la tierra y no en el cielo.


Colores otoñales en Cataluña
Brumas mañaneras que tardan más que nosotros en levantarse 
Mares de nubes,bañando el horizonte 

A lo largo del trayecto, no nos vimos ajenos a lesiones, hambre, sueño, días de mal tempo etc. Sin embargo la constancia y el empeño nos permitieron acabar una ruta, que más allá de concedernos el éxito ante un reto deportivo, físico, mental o como quiera catalogarlo cada uno, nos concedió la oportunidad de ser felices y de darnos cuenta de que por mucha montaña que pateemos en nuestra vida, siempre quedara algún rincón escondido entre estas bellas montañas, que aún no hayamos descubierto.
Ibones que duplican la belleza del paisaje a modo de espejo
Primeras nieves de la temporada 
Atardeceres de ensueño 
Bosques que invitan a perderse en ellos 

A nivel personal, regreso satisfecho por haber acabado esta aventura, pero sobre todo agradecido de haber podido compartirla con un gran amigo como Mario, del que he aprendido muchísimo y con el que espero poder compartir muchos más proyectos. 

MIL GRACIAS COMPAÑERO

Una gran aventura, con un grandísimo compañero y amigo 


Bueno, espero que disfrutéis del vídeo.

Hasta la próxima aventura.

lunes, 5 de octubre de 2015

Recorriendo tierras escocesas

Pocas son las sensaciones comparables a viajar y descubrir nuevos lugares, culturas y personas. Sentir como cada nueva experiencia que vives, ayuda a forjar una nueva parte de tu personalidad. Compartir dichas experiencias con aquellos que quieres y grabarlas en tu memoria de forma permanente. Eso ha sido este viaje a escocia, algo especial e imposible de olvidar. 

Cristina y junto al castillo de Eilean Donan 


Nuestras vacaciones comenzaron en Edimburgo, donde pasamos dos días disfrutando de una ciudad de belleza indiscutible, envuelta en un halo de actividad y ajetreo fuera de lo normal, a causa de los festivales que tienen lugar durante el mes de agosto en Edimburgo. Además tuvimos el privilegio de poder asistir al Tattoo, un desfile militar, musical y de danza que no dejara indiferente a nadie.

Colina de Holyrood Park
Edimburgo desde Holyrood Park
Casco antiguo de Edimburgo 

Pasados estos dos días, cogimos un coche de alquiler y salimos de Edimburgo, dispuestos a recorrer durante 14 días gran parte de la geografía escocesa.  Realizamos un recorrido circular, pasando por St. Andrews, Parque Nacional de Cairngorms, loch Ness, cabo de John o’Groats, isla de Skye, Fort William, Loch Lomond y muchos más. 

Sin duda, se trata de un país espectacular, en el que la densa niebla esconde lugares de ensueño y la fina pero continua lluvia, evita que las costumbres y las leyendas se marchiten. En los paisajes, el verde de la vegetación, se mezcla con el azul de los inmensos lagos. En las costas del norte, el turquesa de las aguas del mar se pierde entre la bruma, rasgada en ocasiones por algún rayo de sol que dota ese instante de cierta magia. A lo largo de todo el territorio, las ruinas de lo que antaño fueron imponentes castillos tratan de sobrevivir al paso de los años y al avance de la naturaleza, que va abriéndose paso entre sus desgastadas rocas.

Castillo de Dirleton
Catedral de St Andrews
Castillo de St. Andrews
Parque Nacional de Cairngorms 

Castillo de Dunnottar 

Catedral de Elguin  
Castillo de Urquhart y Loch Ness

Loch Beinn a'Mheadhain (Glen Affric)

Fyrish Monument 

Cascada de la reserva natural Fairy Glen 

Jhon o'Groats 

Ruinas entre lagos, montañas y niebla 

Playas de coral cerca de Dunvegan (Skye)

Lochan na h-Achlaise 

Torrisdale Bay

Antes de acabar, solo me queda dar las gracias a Cristina, por aguantarme y compartir conmigo experiencias tan bonitas como este viaje. Espero que podamos disfrutar de muchos más como este o aun mejores. 

Espero que os haya gustado. 

Hasta la próxima.